La taquilla desordenada

¡Qué desastre!

He tenido un pequeño contratiempo de salud del que ya me estoy recuperando y que me ha impedido seguir con los planes tal y cómo los tenía proyectados. 

Después de una mañana de bancos dónde tras abonar un buen pellizco para realizar una obra comunitaria he puesto la guinda sobre el pastel recibiendo malas noticias de la facultad de derecho que huelga comentar en este foro por ser de una temática diferente, decidí al menos ir un poco al gimnasio para levantarme el ánimo y al menos, hacerme la ilusión de que me preparo para el camino. 

Pero… ¡Qué desastre!, Creo que me han dado la taquilla más horrible del gimnasio y yo, contribuyo a la dantesca imagen manteniéndola perfectamente desordenada. A las pruebas me remito. 

Sí. Lo sé. Estoy plenamente convencido. Soy un desastre. Pretendo ordenar mi vida y no soy capaz de ordenar mi taquilla. 

Esto es sintomático de que algo no va bien en mi manera de gestionar las cosas. ¿Debería ordenarla con más frecuencia?

Si el desorden en la taquilla es sintomático y el tratamiento sintomatológico no erradica el problema entonces no debiera ocuparme de la sintomatología, ¿No?

Creo que hoy no estoy fino. 

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La obligada visita al Decathlon

Cerca del Estadio del Real Club Deportivo Mallorca conocido como Estadio de Son Moix, en las inmediaciones del polígono de Son Valentí a las afueras del Polígono de Can Valero, se encuentra un centro comercial de relativa reciente creación, ya que apenas tiene un par de años, dónde hay diferentes servicios que son muy útiles para todo aquél que deambule por la zona.

decathlon

Sin dudarlo, el que quizás es el más imponente de todos los edificios que forman el complejo es el del Decathlon. No soy un gran conocedor de cuál es el tamaño medio de este tipo de centros comerciales en otros puntos de la península, pero a mi este ya me parece “harto grande“. Hay más trastos para ejercitarse que todo el deporte que voy a poder realizar yo en toda mi vida. Pero claro… Yo soy un sedentario obligado por mi trabajo.

Bromas a parte, estoy planeando entre mañana y pasado acercarme antes o después de pasar por el gimnasio que pilla relativamente cerca para ver los precios de las mochilas y de los famosos “palitos”.

Las zapatillas son otra película. He estado viendo en internet como las personas llevaban zapatillas de deporte, de running, galácticas o traídas de Marte y todos acababan con los pies más hinchados que un par de morcillas. Esto me ha hecho pensar que no sirve ese tipo de calzado para tan magna empresa. Me decanté entonces por mirar precios de botas de esas que se te agarran al tobillo y que parecen un par de tanques. Los precios rondaban los ciento y algo euros por par. ¿Qué hacer? ¿Botas o Zapatillas?

Me dijeron que en un pueblo del centro de la isla hay una fábrica de botas de montaña y que no estaban mal. Quizás vaya a darme un garbeo. ¿Por qué esto es tan complejo?

Ayer me dijeron que, si fuese fácil… todo el mundo lo habría hecho.

Tiene razón.

Primeras dudas. 

Ha sido un fin de semana soleado y con temperaturas relativamente agradables en la isla de Mallorca. El pasado viernes comencé a realizar algunas pesquisas y quimeras sobre qué iba a necesitar para emprender este viaje. Por ahí leí que el camino de Santiago no lo finaliza aquél que más corre o mejor camina, sino el que mejor lo prepara.

Supongo que no era una frase literal en el sentido de que no creo que el punto central de la diferencia entre el éxito o el fracaso lo marque si has elegido un modelo concreto de zapatillas o has escogido otro, (a pesar de que ello pueda significar la diferencia entre caminar alegre y pizpireto o morir de dolor a cada paso).

Pero volviendo a las pesquisas del pasado viernes, lo primero que pensé es en buscar información en internet a través de la plataforma de vídeo bajo demanda “youtube”. Primero me encontré con un vídeo de (aquí había puesto el nombre de la bloggera en cuestión, pero pensé mejor que no era necesario ser tan explícito) que me dejó con una sensación de benevolencia pero sin la pasión que yo estaba esperando para un tema de tan profundo calado como realizar una romería de nada más y nada menos que 900 kilómetros.

El caso es que la cosa tenía truco… No había comenzado por los alrededores de Roncesvalles, sino que había realizado un camino más cortito de unos siete días aproximadamente. Mostraba fotos sonrientes, casi maquillada, con una amiga, ataviadas ellas a la más veraniega moda del momento. Quizás sea un efecto de las fotografías que mostró, con sonrisa de oreja a oreja, en parajes espectaulares como un paraje con un lago dónde pararon a merendar y remojarse un poco. Todo muy bucólico y con un aire de alegre preciosismo que me dejaba un poco frío. Acto seguido mostraba la maleta que usó y me percaté que estaba nueva, impoluta y sin signos de haber recorrido la cantidad de kilómetros que uno espera recorrer en este peregrinaje.

Yo había idealizado el camino como algo duro, como un reto. Y ese dato me dió la sensación de que todo había resultado treméndamente sencillo y placentero. De hecho lo contaba como una experiencia muy positiva y placentera. Después pregunto a mi amigo Víctor que es el gran veterano del camino que conozco y siempre dice lo mismo: Barro, lluvia, agua, frío, noches a la intemperie y mucho sufrimiento. 

¿A quién creer?, ¿En quién confiar?

Huelga decir que entre un blogger muy mediático o un amigo que es casi un hermano, deposito más la confianza en mi círculo más cercano.

Finalmente, las fotos que mostró de su llegada a la Plaza del Obradoiro tenían un aire de estudiada emotividad. Una foto de consecución de un gran logro, de esfuerzo, de triunfo de la persona sobre los elementos… Vamos, el súper hombre de Friederich Nietzche.

A pesar de todo, contaba cosas interesantes pero que en realidad eran de sentido común y que según he visto, son las mismas que dicen todos en sus blogs, youtubes, panfletos o comunicados. Cargar la mochila con lo pesado abajo y lo ligero arriba, (óbvio, ¿No?); No superar un diez por ciento del peso de tu cuerpo en la maleta, (Vale… 80 kilitos, 8 kilos de trastos… Que ya son kilos); Usar un buen par de palos de trekking (o cómo se diga), a pesar de que recomendaba comprar los más económicos de menos de cinco euros y ofrecer datos curiosos como el tema de la punta metálica de los palos y sus protectores de plástico, (primer síntoma visible de desgaste de su equipamiento)…

En definitiva, me había quedado con un sabor agridulce, así que seguí buscando un poco más. En las recomendaciones de los vídeos había dos interesantes. “Lo que no te cuentan sobre el Camino de Santiago” y “El documental del camino“.

Un rápido vistazo me hizo ver al momento la duración… 20 minutitos el primero… 1 hora y media el segundo. ¡De cabeza al cortito!

Más de lo mismo. Cuidado con los Albergues, lleva solo un pequeño botiquin, la maleta pesa mucho, etc…

Pues que a trabajar me marcho y me olvido un poco del tema. Después de una mañana de reuniones, aproveché para ir al gimnasio y allí mientras le daba a la elíptica estática, aproveche a dar un ojo al vídeo largo.

Esta vez era de un runner de ibiza que iniciaba el camino y lo iba grabando. Al principio todo era bonito y divertido. Hasta mostraba el jacuzzi al que asistió tras alguna etapa. Con el paso de los días, él mismo lo reconoce. El camino es feo… Muy feo. Pueblos desapacibles, albergues en no muy buen estado, (él mismo se salta etapas por no gustarle el rollo que encuentra en los mismos) y ya lo más llamativo es que incluso hace alguna en bus, en coche o durmiendo en casa de amigos y dejando la mochila para que otros se la lleven.

En conclusión, sensación agridulce. Esto hace que comiencen a surgirme dudas. ¿Es una buena idea esto que hago?, ¿No será una tontería y una pérdida de tiempo?

Tengo dudas. Muchas. Pero, ¿No se trata el camino de superar obstáculos constantemente? Quizás estas dudas que me asaltan forman ya parte de esta aventura. La desidia trata de hacerme desistir. Tengo que darle vueltas al tema y ver cómo lo enfoco.

Ojalá alguien me aconsejase. Parece una paradoja de la vida. Realmente no sabes que hacer y vas probando suerte con la intención de que todo salga bien… Y así vamos pasando la vida.

Las locas ideas.

¿Quién no ha soñado en alguna ocasión con liberarse de todas las ataduras y volar sin ningún tipo de represión allí dónde la mente te lleve y que lo único que dictamine la voluntad de tus pasos sea la ilusión de ir a otro lugar? Pues no sé si en realidad eso le ha sucedido a mucha gente, pero a mi sí. 

Mi nombre es Juanjo y a pesar de que este blog va a hablar sobre mí y sobre todo lo que voy a preparar, quisiera tener el menor protagonismo posible. Ese afán de liberación y cambio de aires tan saludable que me lleva a plantearme hacer el camino, es el mismo que me ha llevado a no comunicar a nadie en concreto oa creación de este blog. No tengo necesidad de protagonismo ni necesidad de tener muchos seguidores. Supongo que eso es parte del camino. Hacerlo solo, prescidiendo de todo lo voluntariamente adquirido hasta la fecha e iniciarlo confiado en que todo aquello que necesites, él mismo te lo dará. 

Las ideas surgieron porque más allá del evidente misticismo que conlleva todo lo relacionado con los templarios, la sangre real, el juego de la oca, el tema religioso, etc; tengo unos amigos con los que acostumbro a comer cada quince días que parecen fascinados por toda la simbología que envuelve al camino. Uno de ellos lo ha realizado varias veces y siempre pone caea de cordero degollado cuándo en la mesa, con una copa de vino de más, se acaricia la idea de volver a realizarlo.  

El caso es que presiones personales, aburrimiento de la monotonía y sensaciones internas me llevan a desatarme y a pensar que tal vez sea el momento de iniciar yo los primeros pasos hasta Santiago de Compostela. 

Los primeros pasos.

Enfrentarse al blanco del papel o al vacío de un cuadro de texto en un editor de blogs puedes ser una auténtica pesadilla. Esta va a ser la primera entrada de mi blog que versará sobre la larga preparación del camino de Santiago y si todo sale bien, de su posterior desarrollo. 

La idea principal con la que nació este blog, no era otra que la de contar al viento, ya que uno nunca sabe con exactitud para quién se está escribiendo y quién te va a leer, los preparativos y las dudas que me iban surgiendo a la hora de preparar el camino. No acabamos de empezar y ya han surgido las dudas y los pequeños tropiezos, pero… ¿No es acaso esto el camino? Obstáculos y constantes superaciones. Si alguien lee esta entrada, reciba mi más cordial, amable y afectuosa bienvenida. Espero que se sienta cómodo y libre de decirme, recomendarme, aconsejarne o preguntarme aquello que desee. El camino, a pesar de hacerlo en solitario, jamás se hace solo. 

Juanjo. – Mallorca Abril 2017.